Ya comenté en el episodio 12 del podcast que la herramienta perfecta existe en el sentido que es un conjunto de herramientas que te permiten automatizar tus tareas. Si de todas las que hay disponibles parece que el proceso final es cargado, que es inestable, que en definitiva no asegura que el automatismo termine de funcionar, puede que tengamos que rechazar esta herramienta perfecta. En algunos casos es mejor no automatizar que sufrir los daños colaterales de la automatización—provocados por las mismas herramientas o por nosotros mismos—.

Tenemos que evitar ciertas características de esta herramienta perfecta que son indeseables:

  • Inestabilidad. No podemos tener un sistema inestable, de lo contrario podremos perder el control.
  • Confianza: Tener la confianza en que los procesos automatizados serán un éxito, es una sensación indispensable para que todo vaya bien. Las inseguridades crean inestabilidad, y esta lleva al descontrol, por creer que el proceso se puede afinar un poco más, por querer añadir otra herramienta que pueda mejorarlo, por querer modificar un aspecto de la configuración… no obstante, puede que el proceso ya esté bien y no necesite alteración ninguna.
  • Complejidad: Si el sistema es muy complejo vamos a perder tiempo. Como regla general, cuanto más sencillo sea el proceso más tiempo nos va a ahorrar, tanto en la preparación como en posibles mejoras, modificaciones o correcciones.

En caso que no encuentres la herramienta perfecta puedes adaptarte a las que la componen o escoger un camino distinto. Puede que “no encontrar” la herramienta signifique que los costes son muy altos, que tienes que dedicar muchos recursos de todo tipo o que no hace lo que realmente requieres. En cualquier caso, si escoges adaptarte entonces tendrás una serie de herramientas funcionales que darán un resultado suficiente y aceptable. No adaptarte a las herramientas disponibles en el mercado significa escoger alguna de estas opciones:

  • Desarrollo “altruista”: Puedes pedir que algún desarrollador cree la herramienta a partir de la idea. Se trata de ceder la idea a alguien que tenga la capacidad de crear tus necesidades. A cambio de intercambiar la idea y hacer de conejillo de indias, puedes llegar a un acuerdo comercial o ceder los derechos de explotación, uso, venta o cualesquiera que apliquen.
  • Desarrollo propio: Algunos tenemos la suerte de poder desarrollar y solucionar nuestras necesidades. No obstante, este camino implica mucho dedicación en tiempo y esfuerzo mental. Algunas soluciones también implicarán dedicar otros recursos, probablemente dinero.
  • Desarrollo externo: Significa contratar servicios profesionales. Nos conllevará dedicación en tiempo, en esfuerzo mental e intercambio de recursos, como dinero o servicios propios. Puedes pagar por el servicio o puedes hacer un trueque en el que ofrezcas tus servicios a cambio de el del otro.

Como puedes comprobar, todo automatismo implica una inversión de algún tipo. Según tus recursos puedes escoger un camino u otro. A veces, hacemos lo que podemos y no lo que queremos.

Suscríbete a nuestra newsletter semanal