La tecnología Blockchain es la que está detrás de las criptomonedas como Bitcoin o Ether. Esta tecnología consiste en agrupar transacciones -no necesariamente monetarias-, validarlas por consenso de capacidad de cálculo y añadirlas a una cadena de bloques de transacciones.

Esta cadena -libro contable- está organizada de manera que el último bloque añadido enlaza con el anterior y así sucesivamente hasta el primero. Este enlace está hecho así para que si se quiere modificar un bloque de transacciones se deberá volver a encriptar toda la cadena de bloques posteriores. De esta manera la información añadida a esta cola de bloques de transacciones -blockchain- se convierte en inmutable, puesto que se requiere una altísima capacidad de cálculo para conseguir modificar algún dato de un bloque.

Esta tecnología solventa dos situaciones esenciales…:

  • Evita el problema del doble gasto. En las monedas virtuales es muy fácil copiar y pegar tokens, es decir, reutilizar las monedas. Es necesario un sistema de control central -entidad central- que regule las transacciones. En la vida real estas entidades son los bancos y regulan el dinero en circulación.
  • Evita la necesidad de una entidad central. La tecnología blockchain requiere de una red de usuarios que validen computacionalmente las transacciones a añadir al blockchain. Este funcionamiento elimina cualquier intermediario o unidades centrales, puesto que los bloques de transacciones se validan por consenso mediante las pruebas de trabajo realizados por los propios usuarios -lo que se llama minar-.

…y aporta dos principales beneficios:

  • Crea una nueva estructura de confianza: Los usuarios de la red blockchain validan las transacciones por consenso. Si más del 50% están de acuerdo entonces las transacciones se añaden a la cadena de bloques. Esto mueve el modelo de confianza actual de una entidad central a una red de usuarios con capacidad de cómputo.
  • Permite añadirle capas de nuevas funcionalidades: La tecnología blockchain ofrece un escenario al que se le pueden añadir nuevas funcionalidades. Esto abre nuevas expectativas, entre ellas la automatización de procesos.

Es en estas nuevas funcionalidades donde nace la capacidad de automatizar acciones en la red blockchain. Esta capacidad la otorgan los llamados Smart Contracts. Esta nueva tecnología o modelo emergente dentro de una estructura blockchain potencia aún más la nueva estructura de confianza.

Un Smart Contract es un código de programación abierto y visible por todos los usuarios de la red blockchain. Su funcionalidad es accionar las ordenes programadas cuando se cumplan ciertas condiciones. En este sentido se sigue el modelo causa-efecto (disparador-acción). Básicamente es como si se añadieran applets de IFTTT dentro de la red blockchain. Esta simple automatización a partir de código basado en causa-efecto abre nuevas posibilidades:

  • Transferir dinero cuando se ingrese una cierta cantidad.
  • Expedir un título cuando se consiga una calificación concreta.
  • Entregar la documentación de una casa cuando se realice su venta.
  • Introducir un evento de celebración en el calendario compartido cuando se cierre un contrato de colaboración.

Hay un sinfín de posibilidades en cuanto a disparadores y acciones. Por lo tanto, también se puede utilizar blockchain y smart contracts para automatizar tareas relacionadas con transacciones entre usuarios, e incluso entre  máquinas, programas o entidades digitales.

Puesto que cada nodo de la red blockchain puede ser cualquier cosa -máquina o humano- será posible que un dispositivo conectado a internet -IoT- avise cuando suceda algo inesperado -suba la temperatura en casa-, que un blog pueda automatizarse publicando posts en ciertas fechas, que un vídeo de Youtube se publique cuando una entrada de blog también se publique… Las posibilidades son infinitas.

Aunque existen ya herramientas que automatizan los procesos citados es posible que en otros se requiera de un cierto consenso entre usuarios. Es aquí donde blockchain y smart contracts acuden para ayudar.

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